SOBRE LAS CONSTELACIONES FAMILIARES

Esta terapia sistémica desarrollada por Bert Hellinger debe su nombre a la idea de que todos los miembros de una misma familia están sujetos a una conciencia común y por la que cada uno ocupa un lugar particular dentro del grupo, al igual que las constelaciones en el firmamento.

La familia, forma que la Naturaleza ha empleado para transmitir los caracteres biológicos de la especie, muestra ser en realidad una corriente de vida, un continuo que transmite además de los caracteres físicos, la evolución de la psiquis humana hecha a base de todas las experiencias acumuladas por sus miembros y que al igual que la nube en el cielo, va cambiando de forma, perdiendo con el paso el tiempo una parte de si misma e incorporando nuevos elementos, según los individuos desaparecen y dejan su lugar a las siguientes generaciones.

El cúmulo de esta experiencia humana de grupo queda grabada y activa en un cuerpo o conciencia, oculta al individuo, que Bert Hellinger ha dado en llamar Alma familiar. Como toda conciencia, esta es la encargada de velar por la unidad de todo el sistema y somete a sus miembros a sutiles leyes de compensación. 

Cuando en el seno de una familia, en el devenir de la vida, se producen hechos relevantes (todo es relevante para ella pero no en igual medida), la conciencia opera sobre los individuos para que estos actúen conforme a las leyes familiares y restablezcan la unidad del sistema. Cuando algo se sale fuera de su sitio, lo mismo que en un juego de construcciones, las demás partes se verán obligadas a adoptar formas que compensen dicho movimiento, independientemente de que con ello perpetúen una forma de desorden (sufrimiento) en el sistema. Después y a medida que la propia conciencia pueda, esta se valdrá de otros miembros para buscar el orden verdadero dentro de la familia que no es otro que el orden del Amor.

Sucesos graves en generaciones pasadas, tales como muertes prematuras, enfermedades, separaciones, la exclusión de un miembro o graves injusticias sobreviven al tiempo y causan trastornos inexplicables en las siguientes generaciones, condicionando la vida de personas que no los vivieron y que sin embargo reciben su impacto energético. Tal vez adopten otras formas, desvinculándose de su origen pero generarán sufrimientos, mientras las personas por fidelidad inconsciente al sistema queden unidas a estos destinos pasados.

Las Constelaciones familiares sacan a la luz todo este proceso, despertando la conciencia de los individuos y dándoles la oportunidad de avanzar en la resolución de sus conflictos y traumas familiares mediante la comprensión, el reconocimiento, el perdón y el amor. De esta manera el pasado se libera y se refuerzan los vínculos de amor de la familia.